Los higos: una sorprendente flor invertida

El higo es una fruta que a menudo se confunde con una fruta, pero en realidad es una flor invertida. Las flores de la higuera crecen dentro de una vaina con forma de pera y con el tiempo se convierten en los higos carnosos y dulces que conocemos. En su interior, cada higo contiene flores que producen un único fruto llamado aquenio, que alberga la semilla. Esta peculiar estructura es la razón por la que los higos tienen una textura crujiente a pesar de su aspecto carnoso.

La piel exterior del higo puede ser de color verde pálido, negro o morado, dependiendo de la especie. La pulpa, por su parte, es blanquecina o rosa y llena de diminutas semillas. Su sabor dulzón y su aroma característico nos transportan a las vacaciones mediterráneas de nuestra infancia.

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El origen y cultivo del higo

El cultivo del higo se originó en Oriente Próximo, posiblemente en Arabia meridional. En la antigua Grecia, Galeno, un médico y filósofo, recomendaba el higo como alimento básico para los atletas. También se le conocía como el alimento de los filósofos, ya que a Platón y Diógenes les encantaba. En ese entonces, los higos se consumían exclusivamente frescos. Durante la Edad Media y el Renacimiento, comenzaron a secarse al sol, dando lugar al higo desecado, un producto que está disponible durante todo el año pero que se consume en mayor cantidad en Navidad.

El primer fruto de la higuera, conocido como breva, se produce a finales de la primavera. Los higos, por otro lado, maduran a finales del verano y principios del otoño.

Cuidado y conservación de los higos

Los higos son frutas muy delicadas y no suelen encontrarse frescos fuera de temporada. Esto se debe a que no resisten bien el almacenamiento prolongado, a diferencia de otras frutas. Incluso en la frutería, los higos tienen una vida útil limitada. Si la temperatura no es demasiado alta, pueden durar un par de días a temperatura ambiente en un lugar fresco, aireado y alejado de la luz solar. Sin embargo, en verano, es mejor refrigerarlos y consumirlos lo antes posible. Para evitar la acumulación de humedad, es recomendable colocarlos en un recipiente espacioso y forrar la base con papel de cocina para absorber la humedad. Es importante cambiar el papel de cocina cuando esté húmedo para evitar que los higos se estropeen.

Beneficios nutricionales del higo

Los higos aportan alrededor de 70 kcal por cada 100 gramos. Contienen 16,6 gramos de carbohidratos y 2,5 gramos de fibra. Aunque no tienen un contenido significativo de vitaminas y minerales, son una buena fuente de energía gracias a su contenido de azúcares naturales.

Los higos secos, por otro lado, tienen un contenido calórico mucho más alto (unas 242 calorías por cada 100 gramos) debido a la reducción del contenido de agua. Son ricos en calcio (167 mg por cada 100 gramos), fibra (9,7 gramos) y potasio (845 mg), y también contienen hierro (2,1 mg). Sin embargo, tener en cuenta que la cantidad recomendada de frutas desecadas es de aproximadamente 30-40 gramos, por lo que la ingesta de nutrientes se reduce considerablemente.

La polinización de la higuera

A diferencia de otras plantas que dependen principalmente de las abejas para su polinización, las higueras son polinizadas por avispas. Las avispas depositan sus huevos en los higos machos y las crías de avispa nacen de ellos sin alas. Estas crías se las ingenian para abrirse camino a través de túneles y salir al exterior, llevando consigo polen. Esta peculiar forma de polinización ha evolucionado a lo largo del tiempo y ha llevado a una relación simbiótica entre las avispas y los higos.

Si una avispa intenta criar en un higo hembra por error, no tendrá éxito y morirá dentro del higo. Sin embargo, las enzimas presentes en el higo descompondrán sus restos y los convertirán en proteínas. Es importante destacar que este tipo de polinización es cada vez menos común, ya que la mayoría de las higueras cultivadas en la actualidad son partenogenéticas y no requieren la intervención de las avispas para su polinización.

Usos culinarios del higo

El sabor dulce del higo lo convierte en un sustituto saludable del azúcar en muchas recetas de repostería, como bizcochos o magdalenas. También se puede agregar a yogures naturales para reducir la amargura. Además de su dulzura, los higos aportan fibra, vitaminas y minerales a los platos. También se pueden incorporar a guisos de verduras, pollo o carne para añadir un toque suave y sorprendente.

El higo es una flor invertida que se desarrolla dentro de una vaina con forma de pera. A medida que madura, se convierte en el higo carnosos y dulce que conocemos. Su fragilidad y corta vida útil hacen que sea difícil encontrarlos frescos fuera de temporada. Sin embargo, los higos secos y en conserva son opciones populares durante todo el año. Los higos son una fuente de energía gracias a su contenido de azúcares naturales y también contienen nutrientes como calcio, fibra, potasio y hierro. Además de su uso culinario, los higos desempeñan un papel importante en la polinización de las higueras, aunque esta relación simbiótica está disminuyendo en la mayoría de las variedades cultivadas en la actualidad.

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