La comunicación no verbal es un aspecto fundamental en nuestras interacciones diarias. Aunque a menudo no nos damos cuenta, nuestros gestos, expresiones faciales, posturas corporales y tono de voz pueden comunicar mucho más que nuestras palabras. Flora Davis, reconocida experta en comunicación no verbal, ha dedicado su carrera a estudiar y analizar este importante aspecto de la comunicación humana.
¿Qué es la comunicación no verbal?
La comunicación no verbal se refiere a todo lo que transmitimos sin utilizar palabras. Incluye gestos, expresiones faciales, posturas corporales, miradas, tono de voz, proximidad física y otros elementos que influyen en la forma en que nos comunicamos con los demás. Aunque la comunicación verbal es importante, se estima que más del 70% de la comunicación humana se realiza a través de señales no verbales.
Flora Davis ha estudiado y analizado los diferentes aspectos de la comunicación no verbal y ha identificado numerosos patrones y significados detrás de nuestros gestos y expresiones. Sus investigaciones han revelado que la comunicación no verbal puede transmitir emociones, intenciones, actitudes e incluso personalidad.
Tres ejemplos de grandes comunicadoras
Como mencionábamos al principio de este artículo, algunas de las líderes más influyentes, como Angela Merkel, Jacinda Ardern y Christine Lagarde, tienen cosas en común y es que han demostrado dominar la comunicación verbal y no verbal en múltiples situaciones. Cada una tiene un estilo diferente, pero las tres son claros ejemplos de liderazgo femenino.
Angela Merkel: 16 años de liderazgo
La canciller alemana Angela Merkel se ha convertido en una de las mujeres más influyentes de la historia reciente. Tras 16 años de liderazgo, abandona su puesto con un recorrido destacable; no solo en Alemania, sino también en Europa, algo que le ha valido para ser considerada por muchos la líder del continente durante estos últimos años.
Sus habilidades de comunicación verbal y no verbal han tenido mucho que ver en su imagen de liderazgo. Su fuerza, firmeza y seguridad son algunos de sus rasgos más reconocidos. Además, su neutralidad y claridad a la hora de transmitir sus ideas, así como una postura rígida, le permiten confirmar su posición de liderazgo de una forma contundente.
Su discurso calmado y pausado, acompañado de un lenguaje corporal acorde, le permitió ganarse la confianza de los votantes alemanes una vez tras otra, ya que veían en ella una política segura de sus decisiones y que parecía tener claro el camino correcto para los intereses nacionales.
Jacinda Ardern: un ejemplo de inteligencia emocional
La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, es otro claro ejemplo de cómo debe ser una líder en el siglo XXI. Durante la crisis del coronavirus, demostró una vez más sus capacidades políticas. Jacinda adoptó medidas como reducir hasta un 20 % su sueldo y fue la primera en dar ejemplo sobre el cumplimiento de las estrictas medidas que se impusieron para combatir la covid-1Estos gestos la hicieron destacar como una de las mejores líderes internacionales del momento, junto con sus discursos enfocados en la unión y la empatía y a un gran dominio de la comunicación no verbal.
Su estilo fresco y moderno se aleja de discursos políticos tradicionales, algo que la acerca a los ciudadanos y le permite conseguir su confianza. Se muestra natural, sin tapujos y, si es necesario, no teme a exponerse vulnerable y humana ante los demás.
Su mensaje es cercano y cargado de inteligencia emocional, y se presenta más estricta o comprensiva según requiera la situación. La primera ministra neozelandesa muestra un dominio total de las técnicas modernas de liderazgo: honestidad, transparencia, acción decisiva y una comunicación no verbal abierta que permite acercar su mensaje a todo el entorno.
Christine Lagarde: el poder del carisma
Christine Lagarde es uno de los ejemplos más contundentes del liderazgo femenino del siglo XXI. Tras convertirse en la primera directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2011, ahora, como primera presidenta del Banco Central Europeo (BCE), se ha tenido que enfrentar a un nuevo reto: unir un BCE que estaba totalmente dividido; algo que ha logrado gracias a su posición calmada y su carisma.
“Aprieta los dientes y sonríe” es una de las frases más populares de Lagarde. La aprendió durante la época en la que practicaba natación sincronizada que, sin duda, ha marcado su actitud. Algunos de sus valores más arraigados son la voluntad, el compromiso y la disciplina, los cuales transmite en cada uno de sus discursos.
Otra de las características de su comunicación no verbal es su imagen cuidada al detalle, que le permite transmitir un carisma muy poderoso. Esto, unido a su determinación, hace que las decisiones económicas más difíciles sean comprendidas y aceptadas, debido a la confianza que transmite.
