El naufragio del Flora Patagonia es uno de los eventos más trágicos ocurridos en el Río de la Plata. Sucedió durante la noche del 10 de julio de 1963, cuando el barco ciudad de asunción zarpaba de Montevideo con destino a Buenos Aires en medio de una densa niebla. A bordo iban 424 personas, entre pasajeros y tripulantes. La niebla y una serie de negligencias llevaron al barco a colisionar con los restos de un antiguo casco hundido, desencadenando una tragedia que se cobró la vida de 53 personas.

Las circunstancias del naufragio
El clima era extremadamente frío esa noche, con una niebla espesa que cubría el cielo. El ciudad de asunción había tomado la ruta más corta y no oficial para ahorrar tiempo y combustible, a pesar de que las autoridades marítimas eran conscientes de esta práctica. En lugar de dirigirse al sur y tomar el Canal Punta Indio, el barco siguió un rumbo oeste-noroeste, pasando sobre el Banco Ortiz.
En las primeras horas del 11 de julio, el barco chocó con los restos del casco del carguero griego Marionga J. Cairis, que se encontraba hundido. El impacto fue devastador y el barco comenzó a hundirse rápidamente. La tripulación y los pasajeros se encontraron en medio de una situación caótica y desesperada.
El caos y la lucha por sobrevivir
El naufragio del Flora Patagonia dejó a los pasajeros y tripulantes en una situación desesperada. No había suficientes botes salvavidas para todos y el fuego se desató a bordo, complicando aún más la situación. Algunos botes se rompieron durante el intento de descenso, y no se sabe con certeza cuántos botes había en total.
Las personas que lograron abandonar el barco se encontraron en el agua fría y oscura, luchando por su supervivencia. Algunos se aferraron a tablas de madera u otros objetos flotantes, mientras que otros nadaron en busca de ayuda. La hipotermia fue una de las mayores amenazas para aquellos que se encontraban en el agua.
El rescate y las secuelas
El rescate de los supervivientes del naufragio del Flora Patagonia fue llevado a cabo por la Armada Argentina. Los barcos king y murature fueron los primeros en llegar al lugar, rescatando a los náufragos del agua. Otros barcos y remolcadores se unieron a las labores de rescate y combate contra el incendio a bordo.
Después del rescate, los supervivientes fueron llevados a la base naval Río Santiago, en Ensenada, y posteriormente trasladados en micros hacia el puerto de La Plata. Muchos de ellos no sabían si sus seres queridos habían sobrevivido o no, y la incertidumbre y el trauma emocional eran evidentes.
A pesar de haber sobrevivido al naufragio, muchos de los supervivientes del Flora Patagonia sufrieron secuelas físicas y emocionales. El recuerdo de esa noche trágica y la lucha por la supervivencia dejaron una marca indeleble en sus vidas. Algunos tuvieron dificultades para volver a subirse a un barco, mientras que otros experimentaron problemas de salud relacionados con el trauma sufrido.
El naufragio del Flora Patagonia es un recordatorio trágico de la importancia de la seguridad marítima y la responsabilidad de las autoridades y la tripulación de los barcos. La niebla, la falta de botes salvavidas y las negligencias contribuyeron a esta tragedia, que se llevó la vida de 53 personas. Aunque han pasado 60 años desde aquel fatídico día, el recuerdo del naufragio del Flora Patagonia sigue vivo en la memoria de aquellos que lo vivieron y en la historia del Río de la Plata.
