La flor del este: pereskia quisqueyana - rosa de bayahíbe en peligro de extinción

La Pereskia quisqueyana, conocida comúnmente como la Rosa de Bayahíbe, es una flor endémica de la República Dominicana que ha sido reconocida como la flor nacional del país. Esta especie se encuentra en peligro crítico de extinción y ha despertado la preocupación de diversas instituciones y organizaciones ambientales.

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Índice de Contenido

Descubrimiento y características

La Rosa de Bayahíbe fue descubierta en el año 1977 por el botánico estadounidense Henri Alain Liogier. Pertenece a la familia de las Cactáceas y se caracteriza por ser uno de los pocos cactus que posee hojas. Esta flor puede alcanzar hasta los seis metros de altura y es endémica de la zona de Bayahíbe, en la región este de la República Dominicana.

La Pereskia quisqueyana es una planta de gran belleza y fragancia. Sus flores son de color rosa intenso y se agrupan en racimos, brindando una vista espectacular. Además, sus hojas verdes y suculentas le otorgan un aspecto único dentro de la familia de los cactus.

Importancia y conservación

La Rosa de Bayahíbe es una especie emblemática de la flora dominicana y su conservación es fundamental para preservar la biodiversidad del país. Debido a su estado crítico de peligro, se han implementado diversos proyectos y acciones para su protección y multiplicación.

El Fondo Nacional para Medio Ambiente y Recursos Naturales (Fondo MARENA) y el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana han lanzado el Proyecto para la Conservación, Educación y Reconocimiento de la Pereskia quisqueyana. Este proyecto tiene como objetivo principal documentar y analizar científicamente las condiciones propicias para la reproducción de la especie, así como implementar alternativas que garanticen su conservación.

El proyecto también busca educar y concientizar a la población sobre la importancia de conservar la Rosa de Bayahíbe y generar un sentimiento de pertenencia hacia esta flor nacional. Se han establecido convenios con instituciones educativas y se promoverá la siembra de la especie en diferentes puntos del país.

Acciones de conservación

Para asegurar la multiplicación y conservación de la Pereskia quisqueyana, se llevarán a cabo diversas acciones dentro del marco del proyecto. Una de ellas es la construcción de un vivero en el Jardín Botánico Nacional, con capacidad para aproximadamente 4,000 plantas. Además, se fortalecerá el banco de semillas de la especie.

Se designará un área en cada municipio donde se sembrará la Rosa de Bayahíbe, en coordinación con los ayuntamientos locales. Estos deberán comprometerse a proteger dichos espacios y se colocarán tarjas con información básica sobre la flor nacional.

la flor del este - Quién descubrió la Rosa de Bayahibe

Otra acción importante es el convenio establecido con el Departamento Aeroportuario, que permitirá la siembra de la Pereskia quisqueyana en los principales aeropuertos del país. Esto contribuirá a la promoción y visibilidad de la especie.

Además, se cuenta con el apoyo del Jardín Botánico Nacional Dr. Rafael María Moscoso y del Jardín Botánico de Santiago, quienes participarán activamente en el proyecto y brindarán su experiencia y conocimientos en la conservación de especies vegetales.

La Pereskia quisqueyana, conocida como la Rosa de Bayahíbe, es una flor emblemática de la República Dominicana que se encuentra en peligro crítico de extinción. Su conservación es fundamental para preservar la biodiversidad del país y garantizar la continuidad de esta especie única.

Gracias al Proyecto para la Conservación, Educación y Reconocimiento de la Pereskia quisqueyana, se están llevando a cabo acciones concretas para proteger y multiplicar esta flor nacional. La educación y concientización de la población son clave en este proceso, ya que se busca generar un sentimiento de pertenencia y cuidado hacia la Rosa de Bayahíbe.

Es responsabilidad de todos cuidar y preservar la flora y fauna de nuestro país. La Rosa de Bayahíbe representa una parte importante de nuestra identidad y es nuestro deber protegerla para las generaciones futuras.

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